Una melodía, dos días y una eternidad
Por Fugazzaman
Hay canciones que llegan con apuro, como si ya existieran en algún lado. «Zamba para olvidarte» fue eso: un llamado, una melodía silbada a la distancia por teléfono.
Daniel Toro en Salta, Julio Fontana en Buenos Aires, y dos días para torcerle el brazo al tiempo. La letra llegó como llegan las cosas importantes: sin pedir permiso. Cosquín la escuchó primero, el país, un poco después.
Y desde entonces nadie pudo olvidarla, aunque lo intente.
Porque hay canciones que no se olvidan: se quedan viviendo en uno. Y entonces aparece Mercedes Sosa con Diego Torres, y ya no es una zamba: es otra cosa.
Convencido estoy de que si la madre tierra hablara, tendría la voz de Mercedes Sosa.
