A la pileta y a la historia: 26 años del vuelo más rockero
Por Fugazzaman
Veintiséis años después, el salto de Charly García desde el noveno piso del Hotel Aconcagua sigue siendo una postal incómoda del rock argentino.
La noche anterior había habido denuncia, discusión, patrullero y comisaría.
El expediente llevaba el nombre completo: Carlos Alberto García Moreno.
Pero al mediodía siguiente ya nadie hablaba de eso.
En el hotel no había policías ni fiscales: sólo empleados y algunos huéspedes mirando el patio como si intuyeran que algo extraordinario estaba por ocurrir.
En la habitación con vista a la cordillera, Charly se negaba a volver a Buenos Aires. Mientras su equipo insistía, él pensaba en otra cosa.
No en explicaciones, sino en un gesto.
El salto no fue una huida ni una excentricidad aislada.
Fue una escena perfectamente rockera: convertir el escándalo en espectáculo, el límite en escenario.
Un recordatorio de que, cuando todo parece clausurado, todavía se puede caer —y salir a flote— con estilo.
Arranquemos el miércoles con un salto hacia adelante
