Boca disputará su duodécima final gracias a las manos de Romero
Por Marcelo Martín
El próximo 4 de noviembre, el club de la Rivera jugará su duodécima final en la historia de la Copa Libertadores. Las manos de Sergio Romero frenaron las ambiciones de Palmeiras, que no supo resolver el resultado teniendo un hombre de más en los últimos treinta minutos.
Boca realizó el plan a la perfección en la primera etapa. Se puede hablar de merecimientos o no, pero el Xeneize no recibió un gol, eso está claro. Manejo la pelota de a ratos, con alguna que otra jugada, demostrando que pudo generarle grietas a un, generalmente, sólido Palmeiras.
En un césped sintético y con un estadio que hervía, los dirigidos por Jorge Almirón dejaron la iniciativa al local, que lateralizó demasiado el juego, preferentemente con sus laterales, sin avanzar hacia adelante. La virtud de los volantes de Boca fue el orden, pero también la falta de ingenio de los brasileños.
La estadística marca que en el primer tiempo hubo diez remates de Palmeiras contra dos de Boca, pero eso no habla de la peligrosidad del local. Seguro los centrales, con un gran juego de Marcos Rojo, Chiquito Romero se mostró seguro y tranquilo, a pasear de los numerosos centros del equipo carioca.
El visitante cerró su arco y su campo, de gran forma, y lo ganaba por aquella jugada que quedará en la memoria de los uruguayos Merentiel y Cavani. El primero metió el centro y el segundo, estirándose, marcó el 1-0 con su pierna derecha a los 23′.
Palmeiras comenzó la segunda etapa con la obligación de buscar el resultado y así lo hizo. Fue por todo, atacando, con empuje y la colaboración de Rojo, expulsado a los 21’. De ahí en más, la visita se retrasó y los brasileños fueron por lo suyo.
Almirón relevó a Merentiel y a Barco, este último inexplicable. A los 73′ Joaquín Piquerez, otro uruguayo, igualó el marcador. Boca ya no llegaba como en el primer tiempo y Romero comenzó a erigirse como la figura. Sacó tres o cuatro situaciones clarísimas de gol, hasta que llegó el final y luego los penales, donde atajó dos de cuatro.
Los dirigentes de Boca seguramente observarán muy de cerca al técnico, quien continuará hasta la final continental en el mítico Estadio Maracaná de Río de Janeiro.
Boca llegó a la final de la Copa Libertadores con la jerarquía de las individualidades, con Chiquito Romero en lo más alto del podio, con Merentiel, con Barco, con Paul Fernández y el operativo aguante en el segundo tiempo.
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