Ciro… o cómo se fabrica una estrella sin dejar de ser barrio

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Por Fugazzaman

 

Hay artistas que se explican con una biografía.
A Ciro Martinez hay que explicarlo con una escena: un pibe de Ciudad Jardín mirando un video de los Stones y decidiendo —con la seriedad de los chicos— que algún día iba a estar ahí arriba.

Después vino todo lo demás: el campito, los libros de historia, Maradona escuchándolo desde la tribuna invisible.
Pero lo importante pasó siempre en el escenario. Ciro no canta: arma ceremonias.
Convierte canciones en banderas, shows en rituales, multitudes en una sola voz cansada y feliz.

Ayer cumplió 58 y no entra en la nostalgia.
Porque hay músicos que envejecen; otros, como él, se vuelven costumbre imprescindible.
Buen arranque para todos !!

 

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