Gustavo Cerati

Por Fugazzaman

 

Mar del Plata fue, para Gustavo Cerati, antes que un escenario, un refugio.
Mucho antes de los estadios llenos y de Soda Stereo, hubo un chico que cargaba una heladerita invisible y caminaba playas casi desiertas al sur del puerto.

Punta Mogotes sin cemento, el mar como promesa, el tiempo intacto.
Volvió muchas veces, pero una noche de enero del ’92 algo se cerró: cantó «Té para 3» en el Mundialista y la ciudad dejó de ser postal para volverse memoria viva.

La infancia, esa patria portátil, reapareció entre acordes y lágrimas.
Quizás por eso Mar del Plata no fue sólo “La Feliz” para Cerati.
Fue el lugar donde entendió que crecer es aprender a despedirse sin irse del todo.

Buena música para arrancar el día….

 

 

 

 

 

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