El tránsito platense: responsabilidad de todos, solución de ninguno
Por FB
Es común en todos los órdenes de la vida echarle la culpa a otro antes de aceptar los errores propios. El caos del tránsito platense es uno de ellos. Cruzar semáforos en rojo, estacionar en doble fila o en lugares prohibidos, invadir la senda peatonal, tomar alcohol y manejar, son algunos de los ejemplos de la vida cotidiana de los platenses.
Cada uno sabe que parte de culpa tiene en esta problemática. Pero también sabemos que a veces necesitamos ser hijos del rigor para cumplir las normas. Y ahí es donde entran a tallar los organismos de control. La falta de rigor en controlar a los que circulan en motos, sobre todo deliverys, es evidente.
Durante las noches la ciudad se transforma en tierra de nadie en ese aspecto. Uno observa atónito como estos servicios a domicilio transitan por la ciudad a toda velocidad, pasando semáforos en rojo, sobrepasando vehículos por derecha, muchos de ellos sin luces y en no pocos casos flojos de papeles.
Más allá de las infracciones de tránsito que cometen diariamente, su accionar pone en peligro constante a los transeúntes sin que se vea una rigurosidad para controlar sus movimientos. No esperemos nuevas muertes para vigilar a quienes incumplen con las normas.
Otro tema referido a las motos es la seguridad, Alguna vez, muy tibiamente, comenzaron a controlar a todos aquellos que circulaban con acompañante. Se da con habitualidad la mecánica de robo en donde el que maneja espera y el que acompaña roba. Sigue pasando, por lo que se desprende que la rigurosidad en los controles quedó para otro momento.
El tema es ¿por qué?. Pueden salir a decir que controles se hacen, y no escapan a la razón. El punto es como. Si uno controla, pero los operativos se hacen siempre en los mismos lugares muy poca será la efectividad. Tanto en problemas de tránsito como en seguridad será cuestión de esquivar los lugares habituales de control y listo.
Para que quienes infringan las leyes las cumplan el factor sorpresa es fundamental. Tienen que saber que en cualquier calle ignota de la ciudad puede aparecer un control de tránsito o un operativo policial. Otra cosa que se haga es hacer para no hacer nada.

