Entre guitarras y orgullo, una grieta llamada suavidad
Por Fugazzaman
“Trátame suavemente” es una de esas canciones que llegan tarde al lugar justo.
Daniel Melero, su creador, no terminó de creer en ella.
Federico Moura sí: la quiso para «Relax», pero el destino la desvió hacia Soda Stereo.
Gustavo Cerati tampoco estaba convencido.
No era un momento romántico.
Pero la canción, como un susurro obstinado, se quedó.
Y en una época que exigía dureza, alguien dijo lo contrario.
Que también los hombres podían pedir cuidado.
Que la ternura no era debilidad, sino ruptura.
Desde entonces, la canción no se escucha: se reconoce.
Como si cada vez que suena, nos recordara algo simple y olvidado.
Que a veces salvarse es eso: pedir, sin vergüenza, un poco de suavidad.
Tratémonos suavemente en la vuelta a la rutina, hoy y siempre…
