La Cerrillana: una zamba que nació de la fiesta y quedó para siempre
Por Fugazzaman
El cancionero salteño siempre fue un territorio donde la pasión manda. No hay zamba sin una herida, un recuerdo o un relámpago de alegría. Y, sin embargo, cada una llega por un camino distinto: el terruño, el mar, el amor perdido, la muerte o, como hoy, la victoria íntima de La Cerrillana.
Abel Mónico Saravia escribió la letra en 1969; Marcos Tames le dio música. Los Chalchaleros la pulieron después, como quien sopla el polvo de una vasija antigua para que vuelva a brillar.
«¡Cómo olvidarte, Cerrillos, si por tu culpa tengo mujer!».
Ahí está todo: el humor, la fiesta, la gratitud y ese modo salteño de narrar el destino como si fuese un milagro doméstico.
Y de pronto la zamba vuelve a empezar sola.
