Pappo no era un personaje: era una guitarra encendida
Por Fugazzaman
Hoy sería el cumpleaños de Norberto “Pappo” Napolitano. Y con él siempre pasa lo mismo: todos creen saber quién fue.
Para algunos, un cavernícola del rock con alma de Hell Angel; para otros, un bluesman monumental. Pero la verdad es que era algo más raro: un músico exquisito disfrazado de tipo rudo.
Creció entre talleres mecánicos, guitarras y motores que rugían como amplificadores al mango. De Plaza Francia a La Cueva, de Pappo’s Blues a Riff, dejó riffs que todavía suenan como una fuerte patada en la puerta.
Le gustaba provocar, decir lo que nadie decía y tocar como pocos podían. Su fraseo era preciso, filoso, casi elegante dentro del ruido.
El Carpo no fue solo un personaje del rock. Fue algo más difícil de explicar: el único guitarrista argentino capaz de convertir tres acordes en una leyenda.
