fito-paez

Por Fugazzaman

 

Hay canciones que no necesitan ser revisitadas porque nunca terminaron de irse.

«Desarma y Sangra» es una de ellas.
Charly García escribió ahí una de esas pequeñas maravillas donde letra y melodía parecen haber nacido juntas y cualquier explicación sobra.

Y entonces aparece Fito Páez, un piano, su voz y nada demasiado más. ¿Para qué?
Hay lucidez, respeto, emoción y, fundamentalmente, talento reconociendo talento. Fito no intenta ganarle a la canción —sería bastante absurdo— simplemente entra, la habita durante unos minutos y nos recuerda por qué es enorme.

En medio de una televisión que demasiadas veces confunde ruido con contenido, encontrarse con esto resulta casi revolucionario.
Un oasis inesperado en medio de tanta mediocridad.

Y por unos minutos, a mitad de semana… alcanza y sobra.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *