Larry Adler, el armoniquista que afinó el viento
Por Fugazzaman
Nació un día como hoy pero de 1914, en Baltimore (USA).
Llegó al mundo y la armónica dejó de pedir disculpas.
Hasta entonces era un objeto menor; con él se volvió instrumento serio, preciso, capaz de decir jazz, blues o música clásica con la misma respiración.
Adler tocaba como si el aire pensara: técnica impecable, fraseo elegante, virtuosismo sin alarde.
Lo aplaudieron escenarios, orquestas y públicos que no esperaban tanto de algo tan chico.
La política intentó silenciarlo; la música no supo cómo.
Su sonido quedó ahí, demostrando que la grandeza no depende del tamaño sino de la intención.
Adler sopló distinto y el mundo tuvo que escuchar. Arranco el martes escuchando un bello dueto de él junto a Kate Bush.
